Veganos reciben su merecido por impedir que la gente compre carne

Durante la semana un grupo de veganos, perfectamente organizados, se metió en un supermercado de Australia y los activistas no dejaban que los clientes se acercaran a las heladeras donde está la carne.

Y es que un grupo de veganos  de Direct Everywhere (movimiento de liberación animal) se instaló con carteles y con cintas que tapaban sus boca en las heladeras de un supermercado de Auckland en Australia.

La verdadera barrera humana impedía que los clientes, que en un principio se quedaron sorprendidos, pudieran acercarse a tomar carne de las heladeras y hacer las compras como todos los días.

Y así la cosa transcurría con los veganos formando con carteles una barrera humana frente a las heladeras con carne, mientras una vegana repartía panfletos y otra arengaba a la gente para que se sumara a la protesta.

Hasta que una clienta consideró que lo que estaba pasando ya era mucho y comenzó a increpar a los veganos a los gritos y se fue derechito a las heladeras a tomar trozos de carne.

La clienta harta de ver como un grupo de veganos se metía con su derecho a comprar lo que ella quisiera, primero encaró a la vegana que filmaba y le dijo “¡Me da asco que estéis en mi supermercado. Deja de grabarme. Estoy haciendo la compra!”,

Y continúa: “¡Solo quiero comprar y a no ser que tú me la pagues, te puedes ir a la mi…!”.

Luego la clienta enfurecida se dirige hacia otra vegana que estaba repartiendo panfletos, se los tira de un manotazo, y la empuja para que se vaya del lugar.

Acto seguido, el resto de los veganos emprende la retirada porque la cosa se estaba poniendo verdaderamente fea y todo se podía desmadrar.

Como se puede ver en el video que acompaña esta nota, tuvieron que intervenir los empleados de seguridad del supermercado y cuando los veganos se retiraban se produjeron algunos empujones porque todavía había algunos activistas que se iban del lugar a regañadientes.

Lo sucedido en Australia es una muestra más de lo que pasa cuando en nombre de vaya uno a saber que derechos, se vulneran los derechos de los demás.

Y si bien los veganos tuvieron sus 10 segundos de fama, fueron echados a los empujones del supermercado de Auckland.

Porque una cosa es una protesta pacífica y otra muy diferente impedir que el resto de la ciudadanía compre carne solo porque a un grupo de veganos se les antojó que debería ser así.

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