Quisieron hacer política en un escuela religiosa y terminaron mal

Desde hace un tiempo, más precisamente desde que Cristina Kirchner era Presidenta, en las escuelas se metió la política de toda clase.

No hace falta bucear mucho para ver como organizaciones como “La Cámpora”, y de izquierda se metieron en las escuelas con el fin de “adoctrinar” a los chicos, y siempre con el verso de que “están defendiendo sus derechos”.

Y últimamente otras organizaciones que promueven la identidad de género en las escuelas, también tienen una fuerte presencia en los colegios de todo el país, y los alumnos terminan creyendo que tienen derecho a hacer cualquier cosa.

Claro está que hay colegios y colegios, y en muchas casos los colegios religiosos tienen normas y pautas de conductas que fueron aceptadas a la hora que los padres inscribieron a sus hijos en los diferentes establecimientos educativos, que si luego no se cumplen, a llorar al campito.

Y eso es precisamente lo que sucedió en un colegio católico de Salta, una de las provincias más conservadoras y religiosos de nuestro país.

Todo comenzó en el colegio Santa María, cuando un alumno de nombre “Santiago” expresó públicamente sus inclinaciones y se mostró abiertamente orgulloso de ser gay.

Tras este acto el joven recibió la reprobación de muchos de sus compañeros y de alumnos de otros cursos, pero el muchacho redobló la apuesta y comenzó a asistir al colegio católico con un pulsera con los colores de la bandera del orgullo gay.

Autoridades de colegio consideraron que el joven estaba provocando con su actitud y le pidieron que dejar de llevar la mencionada pulsera.

Fue así que un grupo de compañeros del joven decidieron apoyarlo y comenzaron ellos también a llevar pulseras con los colores de la bandera del orgullo gay, desafiando de esta forma a las autoridades del colegio católico Santa María.

Conclusión: Los expulsaron a todos.

Y es que a las autoridades les pareció mal que los amigos de Santiago no solo desafiaran a las directivos del colegio, sino que además hicieran campañas en las redes sociales, criticando al establecimiento educativo.

Todo esto fue mucho, y tango Santiago como sus amigos fueron invitados a no renovar la matrícula para el ciclo lectivo 2019 en la mencionada escuela.

El colegio Santa María sostiene que no se trataría de discriminación, sino de “no cumplir con los cánones religiosos de la institución”. Ya que como dijimos al comienzo de esta nota, los padres firman y aceptan las pautas y reglas que tiene cada colegio, y si luego estas no son respetadas, sucede lo que sucedió con el alumno Santiago y sus amigos.