Duro golpe para Amado Boudou

El ex vicepresidente Amado Boudou, que se encuentra detenido desde el mes de Agosto de este año en el penal de Ezeiza, recibió un duro golpe, justo después de festejar su cumpleaños.

Y es que el día lunes 19, Amado Boudou cumplió 56 años y lo festejó en la cárcel donde cumple una condena de más de cinco años por los delitos de cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública.

En la redes sociales sus Kumpas pidieron por su libertad y le desearon un muy feliz cumpleaños al ex vicepresidente de Cristina Kirchner.

Pero en el día de hoy, Amado Boudou recibió una pésima noticia ya que la ANSES le negó una jubilación de $220.000 que el hombre pretendía cobrar como ex vicepresidente.

Para tomar esta decisión, la Anses consultó a la Oficina Anticorrupción, que determinó que se debía rechazar la petición del ex funcionario porque “resulta jurídicamente incompatible otorgar el beneficio a quien haya cometido un delito en ejercicio de la función pública y en perjuicio del Estado Nacional”. El rechazo se basó en el artículo 29 de la Ley 24.018, que establece que los beneficios de la asignación mensual no alcanzan a los funcionarios removidos por mal desempeño de sus funciones.

En su resolución la ANSES también se basó en los principios sostenidos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en otro caso similar, cuando negó el derecho a una jubilación de privilegio al ex miembro de ese tribunal, Antonio Boggiano, aduciendo que las pensiones que reciben ex presidentes y ex vicepresidentes son otorgadas en reconocimiento del mérito y el honor.

De esta forma, Amado Boudou, que de no tiene mérito ni honor, se queda sin la pensión de $220.000 para la cual había hecho todos los trámites antes de caer preso.

Ahora al ex vicepresidente la queda una última instancia que es la de apelar la decisión de la ANSES, y para eso deberá tener mucha paciencia porque el trámite puede demorar años en resolverse.

Mientras tanto, Amado Boudou seguirá pasando sus días en la cárcel de Ezeiza, y con el sabor amargo de no poder recibir la jugosa jubilación de $220.000 que le correspondería si hubiese sido un vicepresidente honesto.