Diputado se robó un sillón

Que algunos políticos roban, no es ninguna novedad. Pero que se roben hasta un sillón de la legislatura ya es algo que roza lo cómico, por no decir otra cosa.

Y es que tal como publica el portal de noticias “Infobae” en su sección “El círculo rojo”, donde colocan noticias cortitas, se pudo leer en el día de hoy el caso de un diputado que se llevó un sillón para su despacho, pero el mencionado mueble tenía dueño.

Sucede que cada dos años, con el recambio que se da en la Legislatura Porteña, se dan situaciones poco menos que curiosas entre los legisladores que se disputan los despachos y los mobiliarios.

Entonces entre tanto cambio de muebles y demás cosas que se dan, sucedió que el flamante legislador por Unidad Ciudadana Leandro Santoro vio un elegante sillón Chesterfield de tres cuerpos en el pasillo del primer piso de la legislatura porteña y consideró que en su despacho quedaría mucho mejor.

No se sabe de que manera, pero la cuestión es que el hermoso sillón termino efectivamente en el despacho de Leandro Santoro.

Claro está que lo que el legislador ignoraba, vamos a creer, es que el sillón en cuestión había sido depositado en el pasillo mientras se llevaban a cabo unas refacciones en el despacho 111, que ocupó Graciela Ocaña hasta diciembre y que ahora le pertenece a su delfín, María Sol Méndez.

Y cuando María Sol Méndez ingresó a su despacho y vio que le faltaba el sillón, rápidamente denuncio el hecho al personal de seguridad de la legislatura, quien llevo a adelante una tarea de investigación que incluyó ir despacho por despacho, hasta encontrar el sillón Chesterfield.

¿Y donde encontraron el sillón? Pues, en el despacho de Leandro Santoro, quien al ser consultado por el personal de seguridad, sobre por qué motivo el mencionado sillón se encontraba en su despacho, atino a decir que lo había visto en el pasillo y pensó que lo habían tirado y por eso se lo llevó a su despacho.

Decí lo pensás!