Tras el despido de Víctor Hugo, Branca anda con la cola entre las patas

Luego que el día viernes echaran del canal de noticias, C5N, al periodista uruguayo, Víctor Hugo Morales, en el programa, “Polémica en el Bar” no podían obviar el tema.

Y tras un intenso debate, el conductor del envío, Mariano Iúdica le dio a entender a Diego Brancatelli que el próximo periodista en ser despedido podría ser él.

Le dijo Mariano Iúdica, tapándose la boca, a Brancatelli “Balas que pican cerca”. Y entonces el periodista ultra Kirchnerista le expresó “Si, si, Chiche (Gelblung) me lo dijo antes de empezar el programa. ‘Me dijo Te vas a quedar sin laburo'”.

Chiche Gelblung aclaró a toda le mesa, que se refería al trabajo que tiene Diego Brancatelli en la radio, más que nada.

Diego Brancatelli retomó la palabra y confesó en vivo “Yo, hoy tengo miedo. Voy a poner un Twitter y digo ‘Huy no, no, a ver si todavía… Estoy así. Y voy a decir algo al aire y ‘Hum, no, a ver si todavía…'”.

“¿Sabés en que pienso? Pienso en mi hijo y pienso en mi futuro. Y hoy tengo miedo. Y eso antes no pasaba”. Concluyó Diego Brancatelli.

De las palabras del periodista Diego Brancatelli se desprende que siente un gran temor por su futuro laboral y tiene preocupación por que tiene un hijo al que alimentar.

Pero cuando el periodista dice “Eso antes no pasaba”, está más que claro que durante el Kirchnerismo, donde Diego Brancatelli defendió a rajatabla el proyecto nacional y popular impulsado por Néstor y Cristina Kirchner, supo disfrutar de su mejor momento.

Y ahora que ya no está en el Gobierno Cristina Kirchner el periodista dice sentir miedo, y anda con cola entre las patas. Habrá que preguntarle a Diego Brancatelli si su miedo estará relacionado con no haber sido jamás un periodista independiente y objetivo y que siempre puso al militante delante del profesional.

Si bien Diego Brancatelli trabaja en un medio independiente, que no depende del Estado argentino, tal vez su estilo de hacer “periodismo” ya no encaje en esta nueva realidad que muestra que los fanáticos y ciegos están perdiendo cada vez más lugares donde antes expresaban su odio y resentimiento a pata ancha.