Fueron a prepotear a Vidal, y a la Gobernadora le salió La Leona de adentro

Todo transcurría con normalidad en Mar del Plata durante la inauguración de un balneario público en la zona de la avenida Constitución que contó con la presencia de la Gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

Pero cuando ésta se retiraba a bordo de una camioneta, un grupo de gente se arrojó sobre el rodado con el fin de detenerlo, ya que querían hacerle un reclamo a la Gobernadora para que reincorpore a 8 guardavidas recientemente despedidos.

Y a María Eugenia Vidal le salió la leona de adentro, y lejos de refugiarse en el interior de la camioneta o tratar de salir de escena lo más rápido posible, la Gobernadora, fiel a su estilo, descendió del rodado y fue derechito a encarar a los manifestantes que se habían arrojado sobre el vehículo.

Se produjo un tumulto, empujones y momentos de tensión entre los manifestantes y la custodia de María Eugenia Vidal, quien veía como la Gobernadora encaraba a los manifestantes y se ponía a dialogar con ellos.

Apenas Vidal bajo del rodado dijo “¿A ustedes les parece que esta violencia es la manera? ¿Me tengo que bajar del auto para que esto no suceda?”, le advirtió al titular del gremio, Néstor Nardone, que intentaba explicarle que no pudo contener a los afiliados que se cruzaron una y otra vez para cerrar el paso de la comitiva.

Al mismo tiempo la Gobernadora expresó “Esta fue la peor manera de vincularnos”, y les dijo a los manifestantes que ella se quedaría 8 días en Mar del Plata y que se reuniría con todos los sectores, pero en forma privada.

Ya retirándose del lugar, María Eugenia Vidal dijo “Si ustedes piden una reunión, mi equipo los va a atender, pero por favor ahora despejen y dejen pasar”. E incluso pidió a los policías que la custodiaban que se retiren. “No hace falta, aquí nadie me va a hacer nada”, les aclaró.

A la Gobernadora una vez más la salió La Leona de adentro y no tuvo ninguna duda en bajarse de la camioneta y enfrentar a los bañeros de Mar del Plata para hacerles entender que esa no era la forma en que debían hablar con ella, sino que las cosas se hacen en forma civilizada.