Triste Final para el Sindicalista Omar Viviani

Dicen que el hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Y de esto puede dar fe el sindicalista de los taxistas, Omar Viviani quien se mandó una bravuconada y terminó limpiando los pisos en un iglesia porteña.

Todo comenzó unos días antes del 4 de Abril cuando se estaba por realizar el paro de la CGT. En un acto para los sindicalistas del taxi, Omar Viviani dio un discurso arengando a la tropa a que se sume a la medida de fuerza y al mismo tiempo amenazó a que “les iban a dar vuelta los automóviles a los tacheros que no hicieran paro”.

Para desgracia de Viviani su arenga fue filmada y rápidamente se propagó en las redes sociales y el sindicalista fue denunciado ante la justicia y corrió serios riesgos de quedar preso por el delito de “amenaza coactiva agravada”.

Pero sus abogados lograron evitar la cárcel para el gremialista a cambio de aceptar una “probation” que incluyó que Viviani realizará tareas comunitarias, donara $20.000 a la Fundación Favaloro y realizara un curso de derechos humanos.

Y Viviani está cumpliendo con todo y realiza tareas comunitarias en la iglesia Pedro Telmo del barrio porteño de San Telmo en donde limpia, barre y sirve comida en el comedor que tiene la parroquia. Esto lo deberá hacer por un año con el fin de dar cumplimiento a la probation.

También Viviani ya se anotó en el curso sobre “convivencia y derechos humanos” que dicta el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pero todavía no lo inició y donó los $20.000 a la Fundación Favaloro.

El hombre está cumpliendo el costo de haber abierto la boca y mandarse una bravuconada. Y cualquier cosa es mejor que la cárcel. Tal vez Viviani mientras esté barriendo el piso de la parroquia Pedro Telmo tenga tiempo de reflexionar sobre las amenazas que realizó y al terminar el año de probation se lo vea más moderado y tolerante.